No es que tu equipo lo haga mal. Es que no da abasto.
El teléfono suena cuando no hay quién conteste
A las siete de la tarde, el sábado, en plena consulta. La llamada entra, nadie la toma, y esa persona rara vez vuelve a llamar.
Las mismas cinco preguntas, todos los días
Cuánto cuesta, a qué hora abren, si reciben tal seguro. Tu gente contesta lo mismo veinte veces al día en vez de atender a quien ya está esperando.
Lo que no alcanzas a hacer, simplemente no se hace
La cita que nadie confirmó. La cartera que se quedó sin llamar. La renovación que venció el martes. Nadie hizo nada mal — no hubo tiempo, y ya.